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24 jul 2016

"White Rabbit" - Jefferson Airplane vs. The Great Society


¿Quién no ha escuchado alguna vez White Rabbit? Quizá no sepas cómo se llama o quién lo interpreta, pero seguramente haya sonado en algún momento de tu vida.
Este tema fue compuesto por Grace Slick, la carismática cantante de los Jefferson Airplane. Apareció en el disco "Surrealistic pillow" de 1967, aunque el año anterior ya lo había interpretado junto a su anterior banda, The Great Society.
La melodía y la letra son las mismas, pero la base y el desarrollo musical es muy diferente.

White rabbit se convirtió en tema de referencia en aquellos años: una canción por la libertad, en una época donde muchos jóvenes tenían que irse a la Guerra de Vietnam, aunque fueran pacifistas en contra de la guerra. Durante aquellos años crecía el movimiento hippie, así como también aumentaba la experimentación con todo tipo de drogas psicodélicas.

La letra hace referencia a las aventuras de Alicia de Lewis Carroll, y aunque tiene una lectura relacionada con el tema bélico, parece principalmente basada las drogas, como el LSD, el cual Grace consumía. A pesar de que en la época de Carroll aún no se había fabricado, se dice que pudo haber sido consumidor de opio. Muchos mantenían (y mantienen) que Carroll en realidad relataba los efectos de las drogas camuflados en historias fantásticas para niños.
Aparece el cambio de tamaño después de tomar unas pastillas ("One pill makes you larger / and one pill makes you small"), la oruga que fuma de una cachimba ("Tell 'em a hookah-smoking caterpillar"), o el consumo de setas ("And you've just had some kind of mushroom / and your mind is moving low / go ask Alice, I think she'll know"). Y en relación con el cuento de Carroll, se habla de la Reina Roja de Corazones, que además no tiene corazón con su incansable "¡que le corten la cabeza!" ("And the Red Queen's off with her head") y la persecución del conejo blanco ("If you go chasing rabbits").
 Quizá "The man of the chessboard get up and tell you where to go" se refiera a los políticos que obligaban a los jóvenes a luchar en esa guerra en la que no querían estar. Y como broche final, rompe con "Feed your head". 

Había un gran control sobre la música que se emitía en las radios y los mensajes que transmitían la letras de las canciones, que según los altos mandos podían "revolucionar" a la juventud. Pero el contenido de White Rabbit fue pasado por alto y pudo sonar en las emisoras de radio y programas de televisión.
El éxito que obtuvo ha perdurado hasta nuestros días, y durante décadas ha sido versionado por grupos de estilos muy diversos. También ha aparecido en películas (como la mítica escena en la bañera de "Miedo y asco en Las Vegas") y series de televisión.

Personalmente, me quedo con la versión que hizo con Jefferson Airplane, aunque la original tampoco tiene desperdicio.
Vayamos a por el conejo blanco...




14 ago 2013

The Flock - Creatividad desbordante


The Flock es una de esas bandas que merece un mayor reconocimiento del que ha recibido, tanto por su originalidad como por su excelente calidad. Se les considera unos de los precursores del llamado jazz-rock, aunque en realidad su sonido tiene más bien poco de jazzístico... Aunque cuentan con la improvisación como elemento importante en su música, su sonido es más cercano al rock progresivo, la psicodelia, el blues o el folk.

A mediados de los 60 y principios de los 70 el rock evolucionaba con una mayor libertad, había más innovación y un gran despliegue de creatividad y originalidad. Muchos grupos eran, más que pequeñas bandas, pequeñas orquestas, por lo que a algunos les llamaban "macrobandas". Empleaban instrumentos por entonces atípicos dentro del rock, llegando a ser en ocasiones el líder del grupo, como sucedía por ejemplo con Jethro Tull (liderado por un flautista) o The Flock (por un violinista y acompañado de saxofones y trompeta). 

Sus dos primeros discos son un grandísimo ejemplo de originalidad y creatividad, fusionando elementos y estilos muy diversos. La mayor parte de las canciones están llenas de contrastes, con secciones totalmente diferentes pero que, con gran habilidad, hilvanan y combinan para hacer que se desarrollen de manera insólita, lejos de los rudimentos típicos del género, manteniéndonos siempre expectativos de lo que podrá venir después. 

The Flock nació a mediados de los 60 en Chicago. El violinista y guitarrista Jerry Goodman, apodado "el violín del diablo", es el alma del grupo, y no solo por su virtuosismo, sino por su concepción del instrumento y su gran cantidad de recursos, además de su particular estilo camino entre lo clásico y lo moderno. Los demás miembros de la banda tampoco tienen desperdicio: Fred Glickstein (guitarra, teclados y voz), Rick Canoff (saxo tenor), Jerry Smith (bajo), Ron Karpman (batería), Tom Webb (saxo tenor y armónica, en el primer disco), Frank Posa (trompeta) y John Gerber (saxo alto y tenor, flauta y banjo en el segundo disco), y antes de llegar Goodman, Rick Mann (guitarra). Y casi todos ellos también coristas, enriqueciendo las armonías vocales en cada tema.

"The Flock" (1969), su primer disco, es sencillamente maravilloso, la joya del grupo. Con su evocadora introducción, de tintes clásicos, nos adentran en un camino lleno de expresividad y profundidad, con grandes temas como los explosivos "Store Bought - Store Thought" o "Clown", la versión de "Tired of waiting" de los Kinks  (que, en mi opinión, supera al original) o el blues de 15 minutos "Truth" (donde muestran una personal concepción de este género).

Al año siguiente publicaron "Dinosaur Swamp", todavía más experimental. Cada tema es una amalgama de ideas muy diversas, con estructuras aún más atípicas y en ciertos momentos algo caóticas, como si a lo largo de una sola canción hubiese múltiples personalidades. A algunos podrá parecerles demasiado 'denso', pero sin duda es una delicia para paladares exquisitos.
Con un sonido más psicodélico, destacan el fascinante y enérgico "Crabfoot", "Hornschmeyer's Island" "Lighthouse"llenos de contrastes. También hay ecos country, como en "Big Bird".

Tras este disco Goodman se marchó del grupo para formar parte de Mahavishnu Orchestra (con el guitarrista John McLaughlin), y el grupo se apagó durante varios años. Algunos miembros trataron de resurgirlo en 1973 haciendo una breve gira (sin la presencia de Goodman, pero también con violín), pero no editaron ningún disco hasta 1975: "Inside Out". Con un sonido más electrónico, siguen innovando pero a un menor nivel que en los dos anteriores. Aún así tiene buenos temas, como "Metamorphosis" o "Back to you". Tras él, The Flock acabó por disolverse definitivamente. 

Os dejo con dos de sus joyas: Crabfoot y Store bought-store thought. ¡Caos irresistible y aplastante!





12 jul 2013

Dave Pike Set - El vibráfono guatequero


Dave Pike, vibrafonista autodidacta, forma parte de aquellos músicos de los sesenta que buscaban renovar la música para vibráfono, entonces liderada por el gran Milt Jackson. Pike comenzó tocando en EEUU junto a grandes intérpretes del panorama jazzístico del momento: el guitarrista Kenny Burrel ("Bossanova Carnival", exquisito álbum), el pianista Bill Evans ("Pike's Peak") o el también pianista Tommy Flanagan ("Limbo Carnival"), así como acompañando al flautista Herbie Mann en sus discos, o con su propia orquesta ("Manhattan Latin")
De estos años es su disco "Jazz for the Jet Set" una joyita que podría ser la banda sonora del sarao más guatequero o de un idílico ascensor. Siempre acompañados por su voz canturreando en la distancia...

La música de Dave Pike se vuelve aún más interesante y genuina durante su estancia en Europa: en Alemania formó su propio grupo, el cuarteto Dave Pike Set: cuatro músicos que se complementan a la perfección logrando un particular e innovador concepto musical. Volker Kriegel (indispensable para el sonido del Set: guitarra y sitar), J.A. Rettenbacher (bajo y contrabajo) y Peter Baumeister (batería).

Este sonido tan auténtico, personal y vanguardista no solo le da identidad a ellos, sino, en cierto modo, también a la sociedad cosmopolita de aquellos años sesenta, la mezcla de culturas, costumbres, raíces y sonidos. Hicieron una pequeña fisura en el jazz para abrir su propio camino: una amalgama de influencias unidas en una innovadora visión del género, ya sea con las composiciones propias del grupo o reinterpretando standards.
Estuvieron en activo menos de cuatro años, de 1969 a 1972, pero nos dejaron un magnífico legado de 6 discos, con un repertorio más que variado e imprevisible. Reseñables son (junto al mencionado "Jazz for the Jet Set") "Noisy Silence-Gentle Noise", "Got the Feelling" "Infra Red". 

A su vuelta de Europa a Estados Unidos, continuó (y continúa, después de un largo período de silencio) tocando y sacando discos, como "Times Out of Mind" (de nuevo con Kenny Burrell), "Pike's Grooves", el fresquísimo "Album" (1971) o "Bluebird" (más bebopero). 
No podemos más que deleitarnos con esta particular visión del jazz, aderezado con especias de psicodelia, bossa, música afro-cubana (ya de por sí fusión de ritmos cubanos con elementos del jazz), o de la India.

Como primer acercamiento os recomiendo auténticos hits como: Sittin' on my knees, los guatequeros Jet Set y Sweet tater pie, Big Schleep, Country ShitNobody is Afraid of Howard Monster, la atrapante y dispar Send Me the Yellow Guys, Mathar, la bossa Sono, o los temas con los que os dejo hoy, Walkin' Down the Highway in a Raw Red Egg (con sección en 13/4) y But anyway.

¡Id preparando los mojitos!




25 ene 2012

Dorothy Ashby - La arpista versátil



Si hablamos de instrumentos empleados en el jazz, pocas veces (o ninguna) pensamos en el arpa como uno de ellos. Aunque ha habido y hay más músicos que lo han empleado dentro del género, Dorothy Ashby fue una de las pioneras (y también tocaba otros instrumentos, como piano, saxo y contrabajo).
En los años 50 empezó a vincular el arpa al jazz como nadie lo había hecho hasta el momento, convirtiéndose posteriormente en una referencia e influencia para muchos.

En su afán de exploración y búsqueda de nuevos sonidos fue adaptando el arpa a diversos estilos musicales, descubriendo nuevas posibilidades gracias a su visión innovadora y su creatividad.
Al principio resultaba complicado tocarlo con otros músicos de jazz que se mostraban reacios a incluirlo, ya que todavía estaba muy vinculado la música clásica. Pero más adeltante mantuvo una gran actividad musical: dio numerosos conciertos, grabó 11 discos como líder y colaboró como músico de sesión en discos de artistas de diversos estilos, como Bill Withers, Stevie Wonder o Freddie Hubbard.

En su discografía podemos escuchar el arpa en contextos muy distintos, moviéndose en géneros y sonoridades variadas pero siempre con elegancia y versatilidad. Por poner algunos ejemplos, encontramos discos como "Hip hard" y "In a minor groove" (ambos de 1958). Intimistas, apacibles y con un aporte muy personal al mundo del swing. Ambos demuestran cómo instrumentos delicados (junto al arpa, la flauta de Frank Wess) se adaptan a la perfección al sonido más jazzístico.

En 1968 creó el fascinante "Afro harping", donde podemos escuchar una fusión de soul, jazz, funk e incluso psicodelia. Un disco donde cada tema es atrapante e hipnotizador. Personalmente, lo mejor de Ashby.
Dos años más tarde sorprende con el exótico "The Rubaiyat of Dorothy Ashby", con sonoridades e instrumentos orientales, como el koto japonés (interpretado también por ella) o la kalimba.

Así, Ashby estuvo en constante evolución y renovación, enfrentándose a los prejuicios musicales que originó inicialmente su instrumento para conseguir crear músicas muy diversas que vibraban en sintonía con estilos y músicos diferentes.

Como ejemplo de este sonido tan especial, os dejo con Soul vibrations, hipnótico y sensual tema que sirve de introducción en "Afro harping", y con el tema que da nombre al álbum.
¿Cómo? ¿Qué el arpa es aburrido...? ¡Escucha esto!




27 nov 2011

The Music Machine - Garage fugaz


The Music Machine es uno de esos grupos que, aunque en su momento no tuvo el reconocimiento que merecía, posteriormente fue redescubierto por los amantes del sonido garage y psicodélico y finalmente muy valorado, aunque décadas más tarde.

En los años sesenta, los componentes de un fugaz grupo llamado The Ragamuffins se juntaron con otros músicos hasta formar en 1966 The Music Machine. Su sonido era una novedosa mezcla de garage y psicodelia, a veces con ciertos toques pop. Una atmósfera oscura donde destaca la singular voz de Sean Bonniwell (compositor de la mayoría de los temas), los teclados con aire fantasmagórico y la distorsión.

Cuando ya contaban con un sonido personal característico, el grupo decidió buscar una estética propia que les diferenciara de las demás bandas del momento, adoptando así un peculiar aspecto: vestían completamente de negro (la batería y los amplis también pintados de negro), todos peinados con el mismo pelo al más puro estilo playmobil, y cada uno con un solo guante negro (...toma ya...).

Su tema Talk talk fue el primero (y único) en conseguir ser un gran éxito, a pesar de ser menos contundente y menos aplastante que muchos otros del grupo. Poco después de este éxito, editaron su primer disco, "Turn on" (1966) que tuvo pocas ventas.

Al año siguiente la formación cambió casi por completo, ya que solo permanecía Bonniwell como miembro original, y fue rebautizada como Bonniwell Music Machine. Publicaron su segundo disco, "Bonniwell music machine" (1967), que contiene temas grabados con la primera agrupación y otros con la nueva de ese momento. También tuvo poca repercusión y acabaron disolviéndose dos años más tarde, dejando así un legado de buenas canciones que vieron la luz en un brevísimo período de tiempo, pero que no fueron valoradas hasta tiempo después.

En las dos últimas décadas, gracias a su redescubrimiento, se han editado recopilatorios con muchos de sus temas y con material inédito. Buenos temas como Double yellow line y Mother nature-Father earth (cuyos audios os enlazo hoy), The eagle never hurts the fly, Absolutely positively, Everything is everything, Unca tinka ty, Bottom of the soul, Somethin' hurtin' on me, Talk me down o In my neighborhood. 
 A pesar de que de un año a otro los componentes cambiaron prácticamente por completo, se mantiene su identidad sonora gracias a la particular y poderosa voz de Bonniwell y su sello creativo en sus composiciones.

¡Guateque oscuro!




11 jul 2011

Electric Prunes - La Misa que disolvió a las ciruelas


Las Ciruelas Eléctricas (por suerte ya no traducimos en España todos los títulos de los grupos ni las canciones, como hace unas décadas) son los responsables de algunos de los temas más emblemáticos de los años 60 en el ámbito de la música garage y el pop-rock psicodélico. 

Su primer disco tuvo una gran relevancia, el homónimo "Electric Prunes" (1967), donde se encuentran sus dos mayores éxitos, I had too much to dream (last night) y Get me to the world on time. Además de estos temas aparecen otros también grandes como Are you lovin' me more (but enjoy it less), Bangles o Train for tomorrow. Con este disco influyeron notablemente en los grupos psicodélicos y de garage rock de la época.

Su segundo disco, "Underground" (del mismo año) tenía un sonido más 'ácido' y algo más oscuro, y la mayoría de los temas eran composiciones suyas (en el disco anterior la mayor parte de los temas fueron compuestos para ellos). Aunque no tuvo ningún gran hit como el anterior, suena consistente y elaborado, con buenos temas como Dr. Do-Good, The Great Banana Hoax o Hideaway. Los resultados de las ventas no fueron como los del primer disco.

A partir del tercer disco todo cambió para Electric Prunes. Su música fue totalmente diferente, y de hecho, la agrupación también. En este trabajo estaba como productor un tipo llamado David Axelroad, que quiso dar un giro al estilo del grupo. Para conseguirlo se le ocurrió la idea (bastante surrealista de primeras) de hacer una misa psicodélica, con motivos religiosos, letras en latín y melodías con canto gregoriano (lo típico, vamos...). Los miembros del grupo fueron abandonando el proyecto durante la grabación ya que, según ellos, como músicos de garage que eran no estaban a la altura de las ideas de su productor. Así que Axelroad, que tenía los derechos del nombre legal de Electric Prunes, se valió de músicos de estudio y de los miembros de otro grupo, The Collectors, para terminar el álbum: "Mass in F minor" (1968).

Así que realmente esto no sería un álbum puramente de Electric Prunes, más allá del nombre y de lo que quedara registrado de sus grabaciones. La verdad que es un disco cuanto menos curioso, muy interesante por su peculiar concepción y restultado. Aunque puede resultar demasiado ¿excéntrico? hay partes muy aprovechables, como el Kyrie eleison, que aparece en la película "Easy Rider", de la misma época.
Lo poco que quedaba del grupo en "Mass in..." desapareció por completo después de esto. Sacaron otros dos discos en 1969 con la nueva formación, y después de treinta años inactivos volvieron al ataque en 2001, sacando desde entonces tres discos más.

Así, estamos ante un grupo que comenzó fuerte con éxitos potentes, pero que rápidamente se evaporó hasta convertirse en otros Electric Prunes (en el sentido más literal de la palabra 'otros'...). Vale la pena escuchar sus dos primeros discos, una excelente muestra del sonido garage y psicodélico de esos años, y la peculiar embarcada de la Misa.

Os dejo con Get me to the world on time. Quería poner una actuación en vivo (aunque no en directo) para que les viérais en acción, con sus pelos de playmobil y el look de James Lowe (voz) al más puro estilo 'novio de Barbie' (estética de la época, es lo que había). Pero la calidad de audio es demasiado mala, así que enlazo uno del disco.
Y para que degustéis un poco de su proyecto de la Misa, el Kyrie Eleison.
Her I go! High high!

 


3 jun 2011

Beck - Cóctel de elementos


Si cogemos una coctelera y mezclamos elementos de estilos diversos como el rock, folk, country, rap, blues y psicodeli, y los aderezamos con un buen arsenal de samples, ¿qué resultado podría salir? No es una mezcla fácil, eso está claro. Pero con talento y creatividad (y buenas producciones) han podido ver la luz excelentes y exquisitos temas de estas características gracias a Beck, uno de los músicos más originales, sorprendentes y aclamados de los 90.
Beck (Hansen) bebió de estilos muy diversos durante su infancia y juventud, y tras dejar los estudios a los 16 años se dedicó a tocar por las calles y locales de Nueva York y Los Angeles con su guitarra y armónica.

El primer disco de estudio de Beck es un objeto de coleccionista, "Golden feelings", editado en 1993 solo en cassette, y años después en cd pero con una edición muy limitada de copias. En él ya empezaba a combinar el folk con elementos más atípicos que daban un punto de originalidad (diálogos, ruidos, sonidos de televisión...). Ese mismo año grabó Loser, un tema que llamó la atención de numerosas discográficas que querían a Beck con ellos, pero él rechazó las ofertas ante la posibilidad de que perdiera su independencia compositiva y tuviera que hacer una música más comercial. Pero entonces llegó Geffen (importantísima compañía que había fichado grupos como Nirvana o Guns n'Roses, entre muchos otros) que aunque le ofrecía menos dinero que las otras, le aseguró que podría mantener su identidad e incluso que podría grabar discos independientes con otras discográficas. Y claro, Beck aceptó y firmó con ellos.

1994 fue un año de gran producción por parte de Beck, con la publicación de nada más y nada menos que tres discos. Dos de ellos con discográficas independientes, "Stereopathetic soul manure" y "One foot on the grave", y el primero con Geffen, "Mellow Gold", donde incluyeron el exitazo Loser. Éste se convirtió entonces en un himno para los jóvenes, que coreaban su estribillo "Soy un perdedor, I'm a loser baby, so why don't you kill me". Aún recuerdo cuánto tiempo pensé que decía algo así como "so open the door"... y ¡resulta que estaba cantando en español! Otros temas de referencia de este disco, muy experimental, son Beercan o Fuckin' with my head.

Beck emprendió entonces un trabajo de artesano en la creación de su futuro disco y dos años más tarde publicó "Odelay": atrevido y sorprendente, con un original sonido que es para quitarse el sombrero, demostró que él no era uno de esos 'one-hit wonder'. Es su mejor álbum, lleno de experimentación con distintos estilos, tanto entre temas como dentro de una misma canción, con secciones muy diferenciadas que están perfectamente ensambladas.
Con la ayuda de The Dust Brothers (productores de grupos como los Beastie Boys y compositores de la banda sonora de "El club de la lucha"), Beck demostró que podía engendrar temas nada previsibles que rompían con lo que se escuchaba hasta el momento, empleando multitud de samples, ruidos, instrumentos acústicos y electrónicos, y voces que sonaban a veces casi robóticas. Tuvo una gran repercusión, con temazos como Devil's haircut, The new pollution, Hotwax, Derelict, Novacane, Sissyneck o Where it's at.

"Mutations", publicado en 1998, se grabó mucho más rápido, ya que su concepción es también más sencilla, con temas más acústicos y menos 'marcianos'. Cálido, tranquilo y con predominio de tintes más folkies, parece más un disco de cantautor al uso que una mezcolanza tan interesante y sorprendente como la que se dio en su disco anterior. Es también un gran disco, pero quizá la sensación de desilusión se acentúa porque, inevitablemente, después de haber escuchado "Odelay" cuando salió, esperaba una continuación, una especie de "Odelay2" y no fue para nada así: no sigue la línea del anterior, sino es más bien un paréntesis, casi una música de ambiente de escucha fácil. Temas destacables son Tropicalia (con aires brasileños), Nobody's fault but my own, Cold brains o la increíble pista oculta al final del disco, Diamond Bollocks, lo mejor del disco.
 
Personalmente, encuentro que sus discos posteriores a "Mutations" son de una calidad bastante más baja. Su sonido se iba alejando más y tenía menos fuerza. De hecho su voz también cambió, teniendo momentos en los que cantaba en falsete al más puro estilo Prince (o el Artista antes conocido blablabla). Así, esa identidad y frescura que presentó en "Odelay" tampoco reaparecía en "Midnite vultures" (1999, más exuberante y colorido, y que personalmente no me fascinó demasiado, salvo algún tema como Broken Train, Beautiful way o Sexx Laws) ni en "Sea change" (2002, más acústico, tranquilo y melancólico, que incluye arreglos para cuerdas realizados por su padre, Dave Campbell, músico, compositor y orquestador de música para cine y arreglista para gran multitud de músicos de muy diferentes estilos).
Parece ser que durante una gira Beck escribió en pocos meses más de 30 canciones que iban por un camino diferente, y siempre las llevaba en su maleta con él, pero las perdió en un descuido, algo que sin duda fue (seamos claros) una auténtica putada.

En "Guero" (2005) vuelve a recordarnos el sonido de "Odelay", trabajando junto a los Dust Brothers de nuevo, aunque con temas menos impactantes. Algunos interesantes pueden ser Go it alone, E-pro o Girl. Le siguieron "Guerolito" (remixes de los temas del disco anterior), "The information" (2006, con temas llenos de sonidos 'enredados' de guitarras, máquinas y tecnología, entre los que se pueden reseñar Think I'm in love y Elevator music) y "Modern guilt" (2008, con un sonido más sesentero y oscuro, con buenos temas como el homónimo Modern guilt, Orphans, Volcano o Gamma ray).

Sea cual sea el rumbo musical que está llevando en los últimos años, no podemos negar que Beck es un músico original que siempre busca de nuevos caminos con su particular combinación de estilos, y que nos dejó dos de los discos más relevantes de los 90, "Odelay" y "Mutations", que aunque muy diferentes entre sí, muestran las dos mejores caras de Beck. Cada tema es auténtico e inigualable, muestra de una gran imaginación y creatividad (que parece que ha ido menguando con los años).
Os dejo con dos de sus mejores temas: Devil's haircut y el tremendo Diamond Bollocks, una peculiar y genuina canción llena de contrastes entre secciones, combinación de sonidos y ruidos, coros, y ya de paso, con pájaros incluidos...


1 may 2011

Shocking Blue - Mucho más que 'Venus'


Shocking Blue es un cuarteto holandés que vale la pena conocer. A pesar de que no fueron realmente innovadores, su música tenía y tiene algo especial, un sonido al estilo americano donde combinan rock, pop, blues y psicodelia rodeados de una leve oscuridad.

Surgieron en 1967 liderados por Robbie Van Leeuwen, guitarrista, sitarista y compositor de todos los temas, que acababa de dejar una conocida banda holandesa llamada The Motions. Un año después de formar Shocking Blue, su cantante se marchó para alistarse en el ejército y fue sustituido por la carismática Mariska Veres, quien inevitablemente ha sido comparada numerosas veces con Grace Slick, de los Jefferson Airplane, tanto por el color de su voz y su manera de cantar como por su aspecto y sensualidad.
Ella dotó al grupo de una mayor personalidad, y tras su incorporación Leeuwen dio un aire nuevo a sus composiciones con un sonido más rico, el que les caracterizó durante sus primeros años.

Uno de sus temas más conocidos es Venus, que fue número 1 en casi todo el mundo (curiosamente no lo fue en Holanda, donde llegó al número 3). Con él Shocking Blue consiguió ser el primer grupo holandés en ser número 1 en Estados Unidos. Hay cierta polémica en torno a este tema, ya que es un 'hijo bastardo' (por llamarlo de alguna manera) de The banjo song, del grupo The Big Three (con una por entonces desconocida Mama Cass). Y por desgracia, la mayoría de la gente tiene en la cabeza la edulcorada versión que hicieron Bananarama en 1986... ¡pero no hay color!

Grabaron 7 discos desde la incorporación de Veres que contienen muy buenos temas, sobre todo los dos primeros. "At home" vio la luz en 1969 y en él encontramos muchas de sus mejores creaciones, como Long and lonesome road, Love buzz (que fue versionado por Nirvana veinte años después), Hot sand, California here I come, Love machine, The butterfly and I o la exitosa Venus.
Al año siguiente publicaron "Scorpio's dance", contenedor de grandes temas como el fantástico Send me a postcard, Mighty Joe, Little cooling planet, Daemon lover o Water boy.
Le siguió "Third album", el tercero con Mariska pero cuarto del grupo, con temas como el potente Shocking you, Never marry a railroad man, I'll follow the sun o Bird or paradise, y para el cual contaron con el apoyo de otro guitarrista, formando un quinteto.

Su siguiente disco suena más pobre, "Inkpot", donde volvió a desaparecer la guitarra rítmica y cambiaron de bajista. A Leeuwen se le estaban agotando las ideas, y como él mismo declaró, estaba empezando a cansarse de escribir él toda la música y letras (de hecho varios de los temas de este disco son versiones). Destacan Navajo tears, I melt like butter, Who save my soul y The Queen, que se intercalan con temas que ya empiezan a mostrar su futuro sonido, en momentos más cercano a ABBA. Este alejamiento de sus raíces queda aún más marcado en "Attila" que suena más pop que rock, y que aún así contiene buenos temas como Never release the one you love, Rock in the sea, A waste of time o When I was a girl.

A pesar de conseguir éxito con algunos de sus temas en Europa, Leeuwen estaba desanimado y desilusionado porque no triunfaban en EEUU (uno de sus principales deseos), sobre todo después de haberlo conseguido años atrás con Venus. Llegó incluso a ser sustituido durante una de las giras del grupo, pero aún así al año siguiente grabaron "Dream on dreamer", y tras su presentación llegó el abandono definitivo del compositor y miembro esencial del grupo. Esto no impidió que editaran su último álbum al año siguiente, "Good times" con un sonido ya muy alejado del inicial y con temas más insulsos, quedando a la sombra de los anteriores.

Las canciones que os enlazo son Hot sand (con ese sonido saturado de fuzz en la guitarra, el encanto de las melodías de sitar, batería y bajo sin complicaciones pero que se mantienen firmes, y el sello de la voz que combina cierta dureza con sutileza y sensualidad) y Love buzz (con atmósferas exóticas e hipnóticas).
Adentraos en su música porque encontraréis muchos temas para no olvidar.


28 abr 2011

King Crimson - "In the Court of the Crimson King"



Los británicos King Crimson son uno de los grandes grupos de la historia de la música, y su primer disco, "In the Court of the Crimson King" (1969) es uno de los más impactantes que he escuchado nunca, convirtiéndose en imprescindible en mi vida (y deseo que en la vuestra también). La primera vez que lo escuché, siendo muy joven, ya me suscitó un grandísimo interés y con el paso del tiempo no ha hecho más que aumentar mi gusto y fascinación por él.

El grupo está liderado por Robert Fripp, fundador y el único miembro que se ha mantenido en todos los discos y en las múltiples formaciones que ha tenido durante su larga existencia. King Crimson tiene una concepción fascinante, con una sonoridad genuina, innovadora y vanguardista.

"In the Court of the Crimson King" es considerado por muchos (entre los que me incluyo) como una de las obras maestras de la historia del rock. Su sonido tiene un sello muy característico y diferente a lo que se escuchaba hasta entonces: rock progresivo con muchos contrastes e improvisaciones que consigue envolverte en una atmósfera evocadora y en cierto modo melancólica, con una instrumentación maravillosa (donde además de los instrumentos habituales de rock incluyen melotrón, flauta, clarinete, saxo...). Las letras acompañan perfectamente a este carácter lleno de profundidad (un ejemplo lo encontramos en el tema Epitaph: "the fate of all manking I see / is in the hands of fools", algo así como "veo que el destino de toda la humanidad está en manos de locos").

El disco está formado por 5 temas muy diferentes que van enlazándose a la perfección formando en su conjunto una única y gran composición, llevándonos por distintas situaciones y momentos como si de una historia se tratara. King Crimson creó una obra maestra que contiene temas muy épicos y psicodélicos así como melancólicas baladas con un desarrollo inesperado: 21st Century Schizoid Man, I talk to the wind, Epitaph, Moonchild y The Court of the Crimson King.

Es importante mencionar el diseño de la caráctula y el interior del disco, impresionante obra de Barry Godber, un programador informático amigo de uno de los miembros de la banda, que pudo ver su dibujo en el disco poco antes de morir de un infarto a la temprana edad de 24 años. 
Este disco es la clave para entender el concepto de King Crimson, su sonido y su fuerte identidad. Sin duda, un disco inolvidable e indispensable que no podéis perderos.

Han pasado por diversas etapas a lo largo de unos treinta años (con períodos de inactividad entre medias) pero nunca han sonado como en los comienzos, y más concretamente, como en este primer disco, ya que las ideas y sonoridades posteriores son muy diferentes a las de sus inicios. Además, creo que la figura de Greg Lake era imprescindible en King Crimson. Como vocalista y bajista hizo un aporte tan rico a este grupo y a este disco que tras su abandono de la formación (para crear Emerson, Lake & Palmer) King Crimson perdió gran parte de su esencia, y aunque durante los años posteriores continuaron publicando grandes discos, desde mi punto de vista ninguno está a la altura de esta joya.

Os dejo con uno de sus temas, The Court of the Crimson King. Brillante durante sus más de nueve minutos de duración. He tenido que actualizar el enlace varias veces y además por desgracia no encuentro la versión completa, pero no dudo de que os atrapará y os animará a haceros con el disco para poder degustarlo de principio a fin.



27 abr 2011

Jimi Hendrix - Eterno e imborrable


¿Qué mejor manera de inaugurar este blog que con uno de los mejores músicos que ha conocido el mundo? Jimi Hendrix es talento en estado puro. Con gran técnica guitarrística, rebosante de energía y cierto misticismo y con una particular voz, es el creador de muchas de las joyas del rock. 
Sin duda, ha sido uno de los músicos más influyentes de las últimas décadas, tanto en muchos de sus contemporáneos como en generaciones posteriores. Artífice de un estilo con identidad propia que sonaba muy diferente al rock del momento gracias a su innovación, investigación sonora y la potencia de su música con un gran uso de distorsión y wah-wahs, y que en momentos emana cierta delicadeza y profundidad. Por todo ello es considerado por muchos como el mejor guitarrista de la historia del rock.

Comenzó tocando en diversas agrupaciones durante su adolescencia y juventud, y durante los años posteriores estuvo trabajado como músico de sesión y de acompañamiento para directos, formando parte del colectivo del llamado Chitlin' Circuit, con músicos de la talla de Little Richard, Sam Cooke, Percy Sledge, Wilson Pickett, Solomon Burke o los Isley Brothers, entre muchos otros cuyos nombres no alcanzaron tanta fama, como Curtis Knight & the Squires.

Su popularidad creció en 1967 con The Jimi Hendrix Experience, grupo que surgió cuando el ex-bajista de los Animals vio a Hendrix tocar con su antiguo grupo en un local de Nueva York y le propuso viajar a Inglaterra, donde trataría de montarle un grupo donde poder sacar y mostrar toda su creatividad, ya que vio el gran talento que tenía el joven zurdo de las seis cuerdas. Así, se unió a Noel Redding al bajo y Mitch Mitchell a la batería (que venía de tocar jazz, lo que aportó al trío un carácter especial que no era habitual en el rock).

Pero Hendrix murió tres años después con  tan solo 27 años, ahogado en su propio vómito. Una carrera fugaz pero que supuso un gran impacto e influencia para generaciones. Quién sabe a dónde habría llegado con música, qué más tesoros habría creado... o quizá hubiese ido en declive, aunque ciertamente creo eso poco probable. Parece ser que tenía nuevos proyectos en mente e incluso estuvo tocando en privado con Miles Davis y Gil Evans (aunque por desgracia no hay grabaciones de esos encuentros). Nunca sabremos en qué desembocaría su música, pero lo que sí está claro es que su legado es imprescindible y de una calidad máxima.

Hendrix sorprendía con peculiares formas de tocar la guitarra, exprimiento al máximo sus posibilidades. Una de las actuaciones que han sido más recordadas y aclamadas fue la que tuvo lugar en el Festival de Monterey de 1967, donde en 40 minutos de concierto, tocó su Fender Stratocaster de una manera nunca vista hasta entonces: con los dientes, por detrás de la espalda, haciendo mímica con ella como si se tratase de un momento puramente sexual, contra un amplificador creando un ensordecedor acople... hasta que, al terminar la actuación, la prendió fuego ante todos los afortunados asistentes al concierto mientras levantaba los brazos arrodillado ante ella, como si hubiera entrado en trance (que, quién sabe... lo mismo entró...).

En 1967 nos dejó dos tesoros musicales con su Jimi Hendrix Esperience, llenos de grandísimas composiciones y buena muestra de su experimentación con el sonido: "Are you experienced" y el que para mí es su mejor disco, "Axis - Bold as love"
En el primero ya plasman una estupenda combinación de rock, blues y psicodelia, y en él se encuentran muchas de sus mejores creaciones: Foxy lady, Fire, Purple haze, Manic depresion, Red House, la versión de Hey Joe (que se ha convertido en la versión de referencia) y la evocadora The wind cries Mary. En el segundo, otro tanto de lo mismo: exquisitos temas como Spanish castle magic, Little wing, Wait until tomorrow, Ain't no telling, Little miss lover, Up from the sky, Bold as love y las emotivas Castles made of sand y One rainy wish. 

Un año después publicaron el doble álbum "Electric ladyland", más experimental y con colaboraciones de otros músicos. Más temazos como Crosstown traffic, Burning of the midnight lamp, Voodo chile, 1983 (A merman I should turn to be) y la brillante versión del tema de Bob Dylan All along the watchtower (al que supera con creces). Tras este disco, Hendrix y Redding tuvieron muchas discusiones, por lo que el bajista abandonó el grupo.
Durante ese año y el siguiente la vida de Hendrix se volvió muy inestable debido a su gran adicción a las drogas, lo que generó conflictos y varios arrestos. Su representante decidió dejar de serlo y Jimi montó otro proyecto, Band of Gypsys, junto al batería Buddy Miles y el bajista Billy Cox, con quien había tocado en sus inicios.

Se publicó en 1970 el directo de un concierto en Woodstock, "Band of gypsys", de menor calidad que los anteriores (incluso el propio Hendrix no quedó contento con esta grabación y comentó que tenían cierta presión porque le debían un disco a la compañía, que decidió publicarlo). Parece que desde el principio algo no iba bien en el grupo. Se comenta que Miles no quería dar las riendas creativas a Hendrix, y a éste no acababa de convercerle el groove del batería porque le parecía demasiado funk.
Durante un concierto en el Madison Square Garden, Jimi tuvo una actitud muy extraña que generó cierta inquietud entre los asistentes: antes de empezar la actuación, se quedó sentado, quieto y sin hablar con nadie con la cabeza entre los brazos. A mitad de la segunda canción (según comentan algunos de los asistentes, bajo los efectos de un mal viaje de LSD) abandonó el escenario y, desde ese momento, el grupo.
Siguió actuando con el anterior batería, Mitchell, y su disco "First rays of the new rising sun" se publicó años después de su muerte.

Os dejo con Spanish castle magic, una composición donde destaca una agresiva guitarra de líneas y riffs potentes, y un groove poderoso que ensambla a la perfección con el bajo, que hace unísonos con la guitarra durante casi todo el tema, dando un color muy especial lleno de profundidad.
En este tema, Jimi habla sobre un club a las afueras de Seattle, su ciudad natal ("no, it's not in Spain") llamado Spanish Castle, al que iba a menudo cuando era un adolescente tratando (y logrando) tocar con los músicos que pasaban por allí, muchos de ellos de renombre. El lugar era famoso desde los años de la Ley Seca, ya que en aquellos tiempos seguían sirviendo alcohol. Casualmente, al año siguiente de grabar esta canción, el edificio fue demolido.
También con Castles made of sand, tema que contrasta con el anterior aunque manteniendo la esencia Hendrix. Un hermoso tema que nos envuelve desde sus primeros segundos, cálido y directo.

¡Disfrutad del maestro!

[Los links a los vídeos de Hendrix no paran de aparecer bloquados en este blog, sin permiso para usarlos. Así que, tras varias subidas de ellos, os invito a escuchar la Playlist de Música imperdible en Spotify]